Sobre mí

Las sirenas son inmortales, y se supone que ese es su máximo don, el que cualquier humano envidiaría. Sin embargo yo, que nací sirena, vagué por los mares observando a los mortales y envidiando sus vidas y pasiones que, por efímeras, eran vividas más intensamente.

Se me concedió la oportunidad de cambiar mi existencia sin fin por un par de piernas que me permitieran recorrer la tierra y descubrir todos sus secretos.

Y en ese devenir, empecé a amar la lectura, la fotografía, la música... Todo ello lo plasmo aquí, para que cuando mi edad diga que ha llegado el fin, perdure para siempre, cual sirena, lo que en este mundo hallé...